Mariposa viajera
- Melanie Castillo
- 7 mar.
- 5 Min. de lectura
Hola, soy Katherine, psicóloga chilena y les quiero contar un poquito más de mi. Me encanta leer, pintar, cocinar, escribir y a veces, sacar fotografias análogas. Pero lo que más amo en la vida, aparte de mi carrera, es viajar. Creo que gran parte de mi vida se resume o tiene que ver con los viajes. A los 16 años hice mi primer viaje en avión en donde visité Argentina con mi familia, luego de eso nos fuimos de gira de estudio con mi curso del colegio a Brasil. Y a partir de ese año, me prometí a mi misma que quería viajar por todo el mundo, por siempre.
Así es como al crecer comencé poco a poco a ahorrar y a planificar mis viajes. Partí con amigos, yendo a Sudamérica y luego de terminar la Universidad, me pasé a Centro America, en donde hice un viaje de casi 4 meses, en los que recorrí desde Panamá hasta México con una amiga, y en ese momento me pude dar cuenta de que algo en mi cambió, de que fue un viaje transformador en el cual crecí y desaprendí muchísimo. Fue ahí cuando decidí que me quería quedar un poco más y elegí como mi primer país para vivir: El Salvador. Y ese quedarme un poco más, se transformó en casi dos años entre el 2017 y el 2018. Al llegar, me recibió en su casa Eduardo, el amigo de un chico mexicano que había conocido viajando, el cual se terminó convirtiendo en mi mejor amigo. Y poco a poco comencé a conocer a más personas e ingresé al voluntariado de fabrica de sonrisas. Al pasar unas semanas, comencé a preocuparme ya que mi plan de encontrar un trabajo en mi área y de estudiar, se estaba complicando, por lo que hablé con mi mamá para que me diera ideas de emprendimiento y me dijo que podría vender comida chilena, así que me puse a planear de inmediato y fui a comprar las cosas. Decidí partir por hacer calzones rotos y en la casa en donde vivía con las hermanas de mi amigo: Daniela y Loreto, me ayudaban con las muestras, probando los productos y a decidir los precios en que los podría venderlos. Y como vivía cerca de la Universidad Nacional, me fui para allá y recuerdo como el primer día llegué con una caja llena de calzones rotos y estuve casi una hora sentada, intentando darme el valor para ir a ofrecerle a alguien mis productos. Hasta que me atreví y al explicar lo que eran, las personas me miraban de forma extraña, lo encontraban caro o pensaban incluso que los estaba bromeando, debido al nombre del pan dulce, pero poco a poco fui sintiendo más confianza y soltura y comencé a realizar las primeras ventas. Así, pasé alrededor de 1 año yendo casi a diario a vender, recorriendo todos los rincones de la Universidad y conociendo y compartiendo con todo tipo de personas que encontraba en esos lugares.
Posterior a eso, hice un viaje a visitar a mi familia a Estados Unidos y cuando regresé a El Salvador, decidí que no me podía conformar ni acomodarme a lo que había logrado hasta el momento, así que me mudé de casa a vivir con unas amigas del voluntariado, comencé a estudiar inglés en la misma Universidad y empecé a nadar. Poco a poco, mi vida fue movilizándose y ahí fue cuando gracias a Daniela, logré conseguir una entrevista para aplicar a un trabajo en Psicología en una ONG salvadoreña, la cual promovía el trabajo territorial y la salud mental. No podía creer en esa tremenda oportunidad de poder volver a trabajar en lo que amaba. Fue cuando comencé a trabajar como parte de una investigación y a cargo del área psicosocial, en donde realizaba encuentros grupales con niñas y niños que habían sido retornados desde Estados Unidos y también, con las madres de estas infancias. Aún no puedo terminar de digerir todo lo que escuché, todo el dolor de esas mujeres, la fuerza y a pesar de sus historias traumáticas, las ganas de sanar, de salir adelante y de poder renacer luego de esos terribles momentos que vivenciaron. Y siendo mujer, yo me sentía tan fuera de mi, tan triste, con tanta rabia, ya que yo había elegido migrar y no lo había hecho porque mi vida corría peligro.
Recuerdo que todo el tiempo viviendo en El Salvador fue tan complejo y desafiante, en términos personales, económicos, culturales, etc, sin embargo, fue también una de las experiencias más lindas e importantes en mi vida, que siempre atesoraré como una de las experiencias que marcaron mi camino. Todo esto, no habría sido posible sin la ayuda y compañía de Sofía y Karin, que estuvieron conmigo en todo momento, además de las dos familias que se transformaron en mis familias salvadoreñas y todas las tremendas personas que conocí.
En el 2018, decidí visitar mi país ya que no había ido en más de 1 año y fue ahí cuando finalmente opté por regresar del todo, ya que ya era hora. Así que a fin de año volví a celebrar las fiestas con mi familia, luego de pasar 2 Navidades y 2 Años nuevos sin ellos (También me volví vegetariana). Conseguí un trabajo, ahorré y me fui a Colombia por un mes, en dónde recorrí y también me encontré con mi familia colombiana. En ese entonces, ya había visitado 17 países y tenía 26 años.
Cuando volví de mi viaje, comencé a trabajar en una ONG, en donde era encargada del ámbito psicosocial y realizaba acompañamientos y grupos terapéuticos con mujeres, en donde estuve casi un año ahorrando, para aplicar a mi primera Working holiday en Dinamarca. Logré tener todo listo para viajar en Marzo del año 2020, justo coincidiendo con el inicio de la pandemia. Es así, como regalé toda mi ropa y todos mis libros y partí hacia Europa por primera vez, trabajé en diversas áreas, hasta llegar a trabajar en una agencia de turismo con Eduardo, mi amigo de El Salvador (en donde sentí que se me cumplía otro sueño), conoci al amor de mi vida y me terminé quedando en Europa por un tiempo. Esta historia continuará…
Y siento que así puedo resumir parte de mi experiencia y de la forma en que he vivido mi vida, en la que no ha sido fácil mudarse, desprenderse de todo y despedirse de las personas que amo. Pero esto, es porque jamás me he querido conformar y siempre he accionado para que mi vida esté un poquito mejor y porque mi ser esté un poco más cerca de alcanzar mi propósito. Y en este sentido, mi profesión y mi historia de vida se cruzan y mezclan en todo momento, ya que es debido a estas experiencias, que finalmente hoy en día soy la mujer y la profesional que soy; trabajando con mujeres latinas que han migrado para conseguir sus sueños, estar a salvo, encontrar el amor, etc.
Gracias por leerme.






Comentarios