Cómo la maternidad lejos de casa me dio un nuevo propósito
- Melanie Castillo
- hace 5 días
- 3 Min. de lectura
Migrar nunca es solo cambiar de país. Es cambiar de idioma, de red y de referencias. Soy Violeta, bioquímica, mamá migrante en Alemania y asesora de lactancia y porteo. Llegué a este país con una vida profesional estable y el deseo de construir una nueva etapa laboral, pero la maternidad, vivida lejos de casa, terminó de mover todo. Convertirme en mamá me colocó en un lugar nuevo. Más vulnerable, más consciente de mis límites y también más atenta a lo que realmente necesitaba. La lactancia fue una parte importante de ese proceso. No porque faltara información, sino porque faltaba acompañamiento real, alguien que entendiera el contexto, el idioma y lo que implica maternar sin tribu.
Cuando nació mi primera hija, nunca imaginé que la lactancia se convertiría en uno de los mayores desafíos de mi maternidad. Estaba en una habitación de hospital, lejos de casa y de todo lo que me resultaba familiar. Mi bebé lloraba, perdía peso y, con cada día que pasaba, mi confianza también se iba debilitando. Intenté una y otra vez que se prendiera al pecho. Pedí ayuda muchas veces, esperando que en algún momento funcionara. Cuando la fórmula entró en escena, fue un apoyo necesario, pero también un golpe emocional difícil de gestionar. No por alimentar a mi
hija así, sino por la sensación de no estar siendo capaz de hacer algo que se supone natural. La culpa apareció, como aparece tantas veces en la maternidad, hagamos lo que hagamos.
Nadie me había preparado para esa mezcla de amor profundo e impotencia. Volver a casa no trajo la calma que había imaginado. La soledad, el cansancio y las dudas se mezclaban con el deseo inmenso de cuidar a mi hija lo mejor posible.
En medio de ese momento tan frágil, el primer apoyo real llegó de una forma inesperada. Grupos de lactancia en Facebook, acompañados por asesoras, se convirtieron en un sostén importante. No eran soluciones mágicas, pero sí presencia, información clara y alguien al otro lado que entendía lo que estaba pasando. Poco a poco, con acompañamiento y mucha constancia, la lactancia empezó a encontrar su lugar. Cada pequeño avance fue devolviéndome algo esencial, la confianza.
Esa experiencia dejó una marca profunda. Empecé a ver con más claridad lo que significa atravesar la maternidad sin red, especialmente cuando eres migrante. Entendí que no se trata solo de saber, sino de sentirte acompañada mientras atraviesas el proceso. Y también entendí que todo lo que había vivido, incluso lo más duro, tenía un sentido. Mi historia profesional venía de la ciencia. Estudié Química Biológica y más adelante
realicé un máster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Durante años trabajé en laboratorios, en entornos donde observar, analizar y comprender los procesos era fundamental. Con el tiempo, esa mirada científica empezó a conectarse con algo mucho más personal, la maternidad. Comprendí que la ciencia también puede estar al servicio del cuidado cotidiano, de acompañar decisiones reales y de ofrecer información clara sin rigidez.
Migrar a Alemania terminó de unir esos caminos. Un nuevo idioma, otra cultura y la maternidad vivida lejos de casa hicieron evidente la falta de espacios de acompañamiento en español, con comprensión cultural y sin juicios. Fue entonces cuando decidí formarme como asesora de lactancia y, más adelante, en porteo y alimentación complementaria. No como un cambio abrupto, sino como una transición coherente con mi historia y con lo que yo misma había necesitado.
Cuando nació mi segunda hija, la experiencia fue distinta. La lactancia fluyó con más calma y seguridad. No porque fuera perfecta, sino porque yo ya no era la misma. Había aprendido a escucharme, a confiar en mi cuerpo y a buscar apoyo sin culpa. De esa misma necesidad de acompañar nació el podcast “Lactancia y maternidad con Violeta”, disponible en Spotify y YouTube. Es un espacio sencillo, pensado para hablar de lactancia y maternidad migrante sin idealizar, con palabras claras y desde la
experiencia. Un lugar para acompañar también a quienes no pueden o no quieren acceder a una asesoría, pero necesitan sentirse menos solas.
Hoy acompaño a madres migrantes hispanohablantes en Alemania a través de asesorías personalizadas, talleres y contenido educativo en español. Trabajo desde la escucha, el respeto y la adaptación a cada familia, ofreciendo información basada en evidencia y acompañamiento emocional, sin juicios ni fórmulas únicas.
Si en algún momento necesitas apoyo, puedes encontrarme en Instagram como @lactanciaconvioleta, o visitar www.lactanciaconvioleta.com, donde comparto más información sobre mi trabajo y las formas de acompañamiento que ofrezco.
Este proyecto nace de mi propia historia. De migrar, de maternar lejos de casa y de la convicción de que la maternidad no debería vivirse en soledad.







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