Cuando el alma quiere avanzar, pero el cuerpo se congela: El peligro invisible de ser tú misma
- Melanie Castillo
- hace 13 minutos
- 3 min de lectura
¿Te ha pasado alguna vez? Te pones objetivos, metas, te dices a ti misma:
“¡Este año voy a hacer lo que siempre he querido! Voy a ir por mis sueños y a dar ese salto de fe que la vida me está pidiendo”. Lo sientes en el pecho, conscientemente lo tienes todo para lograrlo y sabes que llegó el momento de atreverte.
Sin embargo, cuando estás ahí, lista para lanzarte a la piscina... te quedas paralizada.
No avanzas. Tu cuerpo no responde y tomar acción se vuelve una tarea imposible. Tu alma y todo tu ser sabe que el camino es por ahí. Sin embargo, tu biología se inmoviliza. ¿Por qué ocurre esto?
El cuerpo solo avanza cuando se siente a salvo
Para que nuestro cuerpo físico avance, necesita sentirse seguro. Y, aunque te parezca contradictorio, para muchas de nosotras reconectar con nuestra versión más auténtica y brillar con luz propia se siente como un peligro inminente.
Lo veo a diario en mis clientas. El deseo de vivir una vida alineada, auténtica y tomar acción por y para nosotras mismas despierta un miedo primitivo. ¿Por qué? Porque de niñas aprendimos que mostrarnos tal cual éramos no era seguro.
Cuando éramos pequeñas, muchas veces negamos lo que sentíamos o escuchábamos porque era "diferente" a lo que el entorno aprobaba.
Aprendimos que ser genuinas conllevaba el riesgo de ser rechazadas, regañadas o desaprobadas por las personas que más amábamos: nuestros padres.
Para una mente infantil, la desaprobación no es un simple desacuerdo; se registra en el sistema nervioso como una amenaza de abandono. Y en el nivel más primitivo, el abandono significa la muerte.
Así es como programamos nuestro cuerpo: “Si hago lo que mamá y papá quieren, ellos sonríen, me aplauden y me abrazan. Si hago lo que ellos quieren, estoy a salvo y soy amada”.
Las percepciones de la infancia se quedan grabadas en la memoria celular de nuestro cuerpo.
Un niño pequeño absorbe el mundo a través del lenguaje no verbal. Siente, interpreta y registra emociones en su cuerpo. A los dos o tres años, no tenemos la capacidad cognitiva para diferenciar el contexto o entender una broma; simplemente percibimos la energía del entorno y la asumimos como nuestra realidad absoluta.
Por eso, hoy en día no se trata solo de "recordar" intelectualmente quién eres en esencia. El verdadero trabajo consiste en permitírtelo. En enseñarle a tu cuerpo que hoy, en tu vida adulta, es seguro ser tú.
Es momento de mirar hacia adentro y decirle a tu sistema nervioso:
“Hoy estoy a salvo siendo yo. Hoy soy mi propia adulta responsable, dejo de buscar la aprobación externa y elijo amarme, protegerme y aceptarme tal y como soy. Porque en mi autenticidad está mi magia, mi poder y mi luz única para el mundo”.
Tu cuerpo es el hogar físico de tu alma
Para que tu cuerpo pueda ponerse al servicio de tu alma y logres tomar las acciones necesarias para vivir una vida feliz, plena y en lealtad a tu verdad, es fundamental reprogramar y resignificar las memorias y traumas del pasado.
A través de mi acompañamiento, fusiono la conexión con planos superiores, el mundo espiritual y el inconsciente individual y colectivo con un abordaje profundo y transformador de cuerpo, emociones y de reprogramacion de tu mente y pensamientos.
Tu vida sueña, tu paz y felicidad real comienzan adentro de ti cuando tu cuerpo y todo en ti, se siente segura y a salvo siendo tu.
¿Sientes que estás lista para dejar atrás la parálisis y dar ese salto de fe acompañada?
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