top of page

Cuando el alma quiere avanzar, pero el cuerpo se congela: El peligro invisible de ser tú misma


​¿Te ha pasado alguna vez? Te pones objetivos, metas, te dices a ti misma:


“¡Este año voy a hacer lo que siempre he querido! Voy a ir por mis sueños y a dar ese salto de fe que la vida me está pidiendo”. Lo sientes en el pecho, conscientemente lo tienes todo para lograrlo y sabes que llegó el momento de atreverte.


​Sin embargo, cuando estás ahí, lista para lanzarte a la piscina... te quedas paralizada.

​No avanzas. Tu cuerpo no responde y tomar acción se vuelve una tarea imposible. Tu alma y todo tu ser sabe que el camino es por ahí. Sin embargo, tu biología se inmoviliza. ¿Por qué ocurre esto?


​El cuerpo solo avanza cuando se siente a salvo

​Para que nuestro cuerpo físico avance, necesita sentirse seguro. Y, aunque te parezca contradictorio, para muchas de nosotras reconectar con nuestra versión más auténtica y brillar con luz propia se siente como un peligro inminente.


​Lo veo a diario en mis clientas. El deseo de vivir una vida alineada, auténtica y tomar acción por y para nosotras mismas despierta un miedo primitivo. ¿Por qué? Porque de niñas aprendimos que mostrarnos tal cual éramos no era seguro.


​Cuando éramos pequeñas, muchas veces negamos lo que sentíamos o escuchábamos porque era "diferente" a lo que el entorno aprobaba.


Aprendimos que ser genuinas conllevaba el riesgo de ser rechazadas, regañadas o desaprobadas por las personas que más amábamos: nuestros padres.

Para una mente infantil, la desaprobación no es un simple desacuerdo; se registra en el sistema nervioso como una amenaza de abandono. Y en el nivel más primitivo, el abandono significa la muerte.


​Así es como programamos nuestro cuerpo: “Si hago lo que mamá y papá quieren, ellos sonríen, me aplauden y me abrazan. Si hago lo que ellos quieren, estoy a salvo y soy amada”.


​Las percepciones de la infancia se quedan grabadas en la memoria celular de nuestro cuerpo.

​Un niño pequeño absorbe el mundo a través del lenguaje no verbal. Siente, interpreta y registra emociones en su cuerpo. A los dos o tres años, no tenemos la capacidad cognitiva para diferenciar el contexto o entender una broma; simplemente percibimos la energía del entorno y la asumimos como nuestra realidad absoluta.


​Por eso, hoy en día no se trata solo de "recordar" intelectualmente quién eres en esencia. El verdadero trabajo consiste en permitírtelo. En enseñarle a tu cuerpo que hoy, en tu vida adulta, es seguro ser tú.


​Es momento de mirar hacia adentro y decirle a tu sistema nervioso:

​“Hoy estoy a salvo siendo yo. Hoy soy mi propia adulta responsable, dejo de buscar la aprobación externa y elijo amarme, protegerme y aceptarme tal y como soy. Porque en mi autenticidad está mi magia, mi poder y mi luz única para el mundo”.

​Tu cuerpo es el hogar físico de tu alma

​Para que tu cuerpo pueda ponerse al servicio de tu alma y logres tomar las acciones necesarias para vivir una vida feliz, plena y en lealtad a tu verdad, es fundamental reprogramar y resignificar las memorias y traumas del pasado.


​A través de mi acompañamiento, fusiono la conexión con planos superiores, el mundo espiritual y el inconsciente individual y colectivo con un abordaje profundo y transformador de cuerpo, emociones y de reprogramacion de tu mente y pensamientos.


​Tu vida sueña, tu paz y felicidad real comienzan adentro de ti cuando tu cuerpo y todo en ti, se siente segura y a salvo siendo tu.

​¿Sientes que estás lista para dejar atrás la parálisis y dar ese salto de fe acompañada?

Te invito a conocer más sobre mis sesiones de acompañamiento individual en crecemujer.de. Juntas crearemos ese espacio seguro para que tu alma y tu cuerpo caminen en la misma dirección. ✨☀️


 
 
 

Comentarios


SIENTE LA DIVERSIÓN

¡Gracias por tu mensaje!

SÍGUEME A DONDE SEA

  • Facebook
  • Instagram

Se parte de nuestro blog

crece mujer plantillas_edited.jpg

ARCHIVO VISUAL

bottom of page